La demandante prestaba sus servicios como traductora en la compañía. No obstante, habida cuenta de la necesidad de amortizar su puesto de trabajo por causas económicas, la entidad le comunicó carta de despido en la que se indicaba, entre otras cuestiones, que en el sector de las traducciones se ha producido un descenso en la demanda de estos servicios por el desarrollo de las nuevas tecnologías (y en concreto de las herramientas de Inteligencia Artificial), por cuanto los clientes que solían encargar estos trabajos las realizan utilizando estas nuevas herramientas.
Se expuso por la entidad demandada que, si bien las empresas del sector han intentado adaptarse a estos nuevos tiempos, reduciendo los precios u ofertando nuevos servicios (como, por ejemplo, la post edición de textos), los resultados siguen siendo negativos y los ingresos siguen reduciéndose (llegando a tener pérdidas), por lo que se ha tomado la decisión de despedir a la empleada.
La trabajadora interpuso demanda solicitando que se declarase la nulidad del despido, siendo desestimada la misma. Contra dicha resolución se interpuso recurso extraordinario de suplicación, que también ha sido desestimado por el TSJ.
La importancia de la sentencia radica en que refleja con claridad cómo la irrupción de la Inteligencia Artificial está transformando de manera profunda el mercado laboral. El hecho de que la disminución de la demanda se vincule directamente al uso de herramientas tecnológicas por parte de los propios clientes evidencia que la IA no solo optimiza procesos, sino que también sustituye determinadas funciones profesionales. Así, este supuesto permite mostrar la necesidad de adaptación por parte de las empresas, así como de los trabajadores, quienes deberán reorientar sus competencias, especializarse o integrar el uso de nuevas tecnologías en su desempeño profesional para mantenerse competitivos en un entorno cada vez más digitalizado.
Puede acceder a la sentencia del TSJ aquí.

