La autoridad de control italiana ha publicado unas Directrices sobre el uso de “tracking pixel” en comunicaciones de correo electrónico, abordando una práctica ampliamente extendida en el ámbito del marketing digital y los servicios online. Estas tecnologías permiten a los remitentes conocer si un mensaje ha sido abierto, así como obtener información adicional sobre el comportamiento del destinatario, sin que este sea plenamente consciente de ello.
En las directrices se considera que esta tecnología puede ser particularmente intrusiva, puesto que la misma puede suponer el acceso a información que consta en el terminal del usuario, por lo que su utilización debe supeditarse, con carácter general, a la obtención de un consentimiento expreso y previo que cumpla con los requisitos exigidos en el RGPD (esto es, que sea libre, específico e informado). No obstante, en el documento se recogen una serie de casos en los que resultaría de aplicación la exención de obtener el consentimiento como, por ejemplo, cuando la finalidad es medir la tasa general de apertura de mensajes (en este caso, se recomienda el uso de pixeles únicos que no diferencien entre usuarios).
En relación con el principio de transparencia, se pone de manifiesto que el carácter imperceptible de la tecnología indicada no exime del deber de informar, sino que, por el contrario, refuerza la necesidad de garantizar que el interesado tenga pleno conocimiento de su uso. Asimismo, se insiste en la obligación de habilitar mecanismos efectivos que permitan revocar el consentimiento, permitiendo al usuario continuar recibiendo comunicaciones sin ser objeto de seguimiento.

